SCORZA abandona la FEPERCAT

A la Junta Directiva de FEPERCAT

Antecedentes:

Cuando el año pasado se constituyó la federación, participamos con entusiasmo e ilusión en la fundación de la misma.

Creímos, en nuestra ingenuidad, que FEPERCAT iba a ser tal como contemplan sus estatutos "el ente representativo del asociacionismo de origen peruano residente en Cataluña desarrollando preferentemente el trabajo en red asociativa y el mantenimiento de la unidad de todas las entidades federadas"

Entramos a formar parte de la dirección de la misma mediante la integración en la Junta de nuestra presidenta Mariana Llano (pseudónimo literario de Geovana Yaipén), quien se hizo cargo de la secretaría de cultura.

También aportamos desinteresadamente (y lo seguimos haciendo) el espacio web para la asociación, el registro del nombre dominio en internet y diseñamos la estructura inicial de la web, gestionada actualmente por Guillermo Romero.

Desde el principio entendimos que el establecimiento de una Junta sobredimensionada, de 15 miembros, había respondido a diversos cambalaches de apoyos e influencias, cosa que encontramos algo razonable dado el interés en que no fracasase el proyecto de constituir la federación.

Pero diferentes circunstancias nos han hecho replantearnos nuestra participación.

Ello no obsta para que valoremos y reconozcamos los logros de la FEPERCAT en cuanto a:

  • Presencia pública y en los medios
  • Actividades desarrolladas, principalmente en áreas sociales y culturales
  • La web de FEPERCAT, que se ha transformado en un referente y un punto de información imprescindible sobre actividades, ciudadanía, civismo, recursos de ayuda para inmigrantes, etc.

Basamos nuestra crítica al funcionamiento de la FEPERCAT en diferentes hechos, fácilmente constatables:

Menosprecio de la Cultura por parte de la Junta

Más allá de muestras folklóricas, siempre bien acogidas por la base social peruana, la Junta ha menospreciado sistemáticamente los proyectos culturales de amplio calado presentados por la secretaría de cultura, posiblemente por no tratarse de eventos que pudiesen atraer clientela política.

La carta de renuncia de Mariana Llano a la secretaría de cultura es suficientemente explícita al respecto y no nos extenderemos más en este punto.

Una Junta sobredimensionada con miembros ausentes

El tamaño de la junta establecido por los estatutos sería apropiado para una federación con una base de miembros creciente, pero resulta que por diferentes motivos, en la federación quedan tan sólo 16 miembros; está claro que una Junta de 15 directivos para una federación de 16 asociados es algo totalmente desproporcionado.

A ello añadir que desde el principio, una gran proporción de los directivos no han participado en las reuniones de la Junta, sea por motivos laborales, familiares, o quizás por puro desinterés.

Pérdida de independencia de la federación

Una cosa es "mantener excelentes relaciones con entidades oficiales" y otra es subdordinarse a los criterios de la autoridad consular.

En este sentido, se ha introducido un debate estéril en el seno de la Junta, cuando algunos miembros de la Junta Directiva han pretendido que la federación asuma un apoyo acrítico al representante de la autoridad consular.

Incluso se ha pretendido que las actividades de la federación pasen por el visto bueno de la misma autoridad, derivando en una llamativa pérdida de independencia de la federación.

El debate producido por este motivo ha motivado claros enfrentamientos en el seno de la Junta.

Inoperancia de la secretaria de organización

Especialmente lamentable es la total inoperancia de la secretaría de organización, que estatutariamente es la encargada de "asesorar, orientar y organizar a las asociaciones federadas y a las asociaciones en formación para su fortalecimiento institucional y/o constitución de las mismas".

Si la persona que asumió esta secretaría no podía atenderla por causa de responsabilidades laborales u otras, la Junta no tomó medida alguna para evitar que tan importante labor quedase desatendida.

En este sentido debemos autocriticarnos por no haber trabajado suficientemente por evitarlo, desde nuestra posición en la Junta.

La principal consecuencia de esta disfunción ha sido el nulo crecimiento de la base social de la federación.

No se ha efectuado ninguna campaña para sumar a las diferentes asociaciones peruanas que no están federadas.

Tampoco se ha ofrecido ningún servicio real ni valor añadido para motivarlas.

Desde nuestras áreas de competencia, en varias ocasiones propusimos abrir espacios en la web de FEPERCAT para facilitar la presencia en Internet de los miembros que aún no gozan de la misma. Nunca recibimos respuesta a este ofrecimiento ni el más mínimo interés en comentar la propuesta.

Ahora creemos que esta falta de desarrollo no sólo ha sido producto de la bisoñez organizativa, sino que ha sido una situación conscientemente aprovechada por algunos directivos de la Junta más interesados en su relieve personal en los medios y entre contactos políticos y consulares que en el crecimiento de la federación.

Una FEPERCAT grande y fuerte hubiese resultado más difícil de controlar, así que para evitar esta pérdida de control se ha mantenido reducida a propósito.

¿Qué imagen que se está ofreciendo a las entidades no federadas?

De conversaciones informales mantenidas con no federados, se desprende que algunos perciben que la federación es un kiosko o chiringuito que se ha creado, más allá de bellas palabras y grandes declaraciones de principios, para que algunos miembros de su directiva medren políticamente, posen en fotos, y se codeen con personalidades políticas y consulares.

Esta impresión se podría haber evitado mediante una intensa labor de comunicación entre las asociaciones no federadas, pero no nos consta que se haya hecho nada en este sentido ¿Otra secretaría inoperante?

Y, tras nuestra participación en la Junta, lamentamos declarar que compartimos esta percepción.

Consecuencias:

Nos encontramos con una FEPERCAT que no puede o no quiere cumplir la que debería ser su principal función: agrupar, coordinar y fortalecer la presencia institucional y social de las asociaciones peruanas.
Adoptar esta línea exigiría una nueva Junta.

Creemos que la renovación directiva necesaria para abordar este objetivo resulta inviable en las actuales circunstancias, pues con la estructura de miembros actual y la propia rigidez organizativa establecida por los estatutos es matemáticamente imposible que se pueda presentar más de una candidatura en unas próximas elecciones.

Renovar la Junta exigiría una reforma estatutaria que cubriese una serie de requisitos:

  • Unas elecciones de listas abiertas, donde los miembros puedan votar candiatos individuales.
  • Una flexibilidad organizativa, que se pueda adaptar al número de miembros real.

Y esto sólo es posible desde una Fepercat con muchos más miembros de los que hay en este momento; una Fepercat que integre, quizás no todas, pero sí una gran parte de las abundantes asociaciones peruanas que trabajan y desarrollan actividades de toda clase, con múltiples motivaciones y desde diferentes sensibilidades.

Conclusión:

No creemos que este cambio se vaya a producir.

Consecuentemente, la Asociación Cultural Iberoamericana "SCORZA" presentamos en este acto nuestra renuncia como miembros de la Federación de Entidades Peruanas de Cataluña.

Seguimos creyendo en la necesidad de una coordinación y apoyo mutuo entre las diferentes asociaciones peruanas y latinoamericanas que desarrollamos nuestras actividades en Cataluña.

Pero nuestro paso por FEPERCAT, nos ha hecho llegar a la conclusión de que esta coordinación y apoyo mutuo no vendrá dada desde una estructura burocrática creada artificiosamente, sino del trabajo en común a pie de calle, en las diferentes actividades que organicemos las asociaciones.

Si de este trabajo en común se desprende la necesidad de crear una supraestructura que nos acoja, participaremos en ella, pero no vamos a colaborar en otros intentos de construir una casa por el tejado.

Por eso vamos seguir trabajando y colaborando con las diferentes asociaciones, integradas o no en la federación, que estén de acuerdo con este planteamiento.

En Barcelona, a 10 de octubre de 2008.

La Presidenta,
Geovana Yaipén Rodríguez

El secretario,
Ismael Fanlo Boj