Inmigración femenina: mujeres sustituyendo mujeres

Por Úrsula Santa Cruz Castillo.

Las mujeres siempre han formado parte de las migraciones internas y externas, sin embargo esta presencia ha sido invisibilizada desde los discursos académicos, científicos, económicos y políticos. Todos ellos hechos desde una mirada "androcéntrica" en la que se asociaba a la persona inmigrante = hombre proveedor del sustento familiar, y las mujeres eran vistas en calidad de esposas de, hijas de, ignorando el papel que cumplían dentro de ellas.

A partir de los años 80, con el auge de los estudios de género y los cambios en el contexto internacional a nivel mundial, las mujeres cobran importancia dentro de las migraciones, como protagonistas activas, con sus propios proyectos migratorios y son ellas quienes comienzan las cadenas migratorias que más tarde arrastrará a otras mujeres y hombres de sus lugares de origen.

Este hecho rompe con el esquema tradicional de que los hombres son quienes primero emigran y luego reagrupan a sus familias.
Los motivos por los que emigran las mujeres obedecen a diversos motivos: como parte de una estrategia familiar, por conocer otras formas de vida, mejorar sus oportunidades laborales o simplemente por dejar atrás situaciones de violencia, de discriminación por su condición de mujer.
Sean cuales sean las razones de emigrar, al llegar al país de acogida la mayoría de mujeres van a ocupar determinados nichos laborales, al margen de su calificación laboral y profesional.

¿Por qué venimos a desempeñar estos trabajos?

Para entender el por qué, necesariamente tenemos que relacionarlo con el contexto del país de destino-España para el caso que nos ocupa-.
Los cambios ocurridos en la sociedad española en las últimas décadas: el crecimiento económico, la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, los cambios en la estructura familiar, la baja tasa de natalidad , la prolongación de la esperanza de vida de la población y políticas sociales insuficientes para dar respuesta a esta situación.

Las mujeres españolas han alcanzado mejores niveles educativos que los hombres, han ganado en autonomía y libertad, tienen otras aspiraciones personales y profesionales que son difíciles de compatibilizar con la vida familiar. La presencia de las mujeres en los espacios públicos no ha ido acompañada de cambios en el ámbito doméstico, hay una ausencia de corresponsabilidad de la vida familiar por parte de los hombres.

Es en este contexto, por un lado la necesidad que alguien se encargue de realizar las actividades domésticas y de cuidado(niños, ancianos de los hogares de las familias españolas en que se explica la presencia masiva de las mujeres inmigrantes en el sector doméstico.

Una actividad laboral que "supuestamente" no requiere una formación especial, ya que estas tareas son consideradas "naturales y asociadas a la condición de mujer ", puesto que son cosas que "todas sabemos hacer". Y como todo lo que sea trabajo doméstico no se reconoce ni valoriza en ninguna parte del mundo, los aportes que hacen las mujeres inmigrantes en la gestión de la vida cotidiana, de lo que sostiene la sociedad queda también ignorada.

Cuando se habla del aporte de la inmigración poco o nada se habla de lo que hacen las mujeres inmigrantes, de su contribución a la sociedad española. En términos económicos ellas no cuentan, salvo cuando se habla del crecimiento de las tasas de natalidad, destacando su capacidad de procrear. Y no obstante, el tener bajo sus cuidados a niños y ancianos el futuro y pasado de esta sociedad está en sus manos.

Las mujeres latinoamericanas en Barcelona constituimos el 54.3% de la población inmigrante latinoamericana. Somos mujeres que luchamos día a día, que tenemos aspiraciones, expectativas y bastante que dar a esta sociedad que es también nuestra.

Tenemos mucha fuerza, muchas capacidades y estrategias para afrontar la vida. Acostumbradas a lidiar con circunstancias adversas en nuestros países, nos abrimos camino paso a paso en un contexto que intenta "hacernos pasar desapercibidas" aunque se nos vea a diario en los parques, en las escuelas, en los mercados, en las paradas de metro, al lado de cada persona mayor, de cada niñ@, gestionando la vida, posibilitando que las mujeres autóctonas ocupen otros espacios, otros trabajos.

Mientras tanto seguiremos luchando porque se reconozcan nuestros derechos, se tomen en cuenta nuestras necesidades, nuestras demandas y nuestras propuestas y desde el movimiento asociativo inmigrante se asuma como tema prioritario de agenda nuestra situación como mujeres, por las condiciones de vulnerabilidad en que muchas nos encontramos.

Parafraseando a Simone de Beauvoir " El problema de la mujer es un problema de los hombres ", finalizo con la siguiente reflexión acerca de la necesidad que nuestros discursos y prácticas sobre inmigración y ciudadanía sea inclusivo, que las mujeres seamos visibles y participemos como tal, con voz propia y no simplemente como " los inmigrantes".

Úrsula Santa Cruz Castillo
Asociación Nuevos Colectivos
Secretaria de Asuntos Sociales de FEPERCAT
Licenciada en Psicología UNMSM Lima-Perú.
Master en Género y políticas de Igualdad-UAB

 

Publicado originalmente en marianallano.com

 


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