El palangana de San Andrés

Calla, no despiertes la tristeza
de recuerdos dormidos en los azules
ataúdes de los días de ayer

Ion Minulescu

 

 

Yo no sé de qué noche salieron esos ojos. Sólo sé que la noche los hacía tangibles, tan profundos, terribles.

Nunca supe su nombre. En el pueblo nadie le conocía. Dicen que es de San Andrés, cordilleras arriba. Donde los vientos hieren los eucaliptos y las noches son negras cual sus ojos. Esos ojos, enormes abismos, donde perdí la inocencia. El Palangana de San Andrés le llamaban.

Cada año, por las fiestas de San Juan, suele bajar en su caballo blanco, sombrero de palma, revólver al cinto y el machete mensajero de la furia. Las espuelas plateadas, retintos sobre los ojos, los cabellos, las cejas, las pestañas, los instintos.

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Disponible, en versión impresa y PDF en la web de Mariana Llano.