ALFREDO JOSÉ DELGADO BRAVO

Adiós poeta "cosmonsefuano" 

 

 

"Este que ahora soy estrictamente, luego de haber crecido desde el suelo hasta la blanca altura del pañuelo cuando borda un adiós cumplidamente".

Cosmo-retrato, De "Las Horas Naturales"

 

Alfredo José Delgado Bravo (1924 - 2008).

Así es don Alfredo José, su partida es sólo un adiós, por eso queremos que sepa que siempre vivirá en el recuerdo y en el corazón de todos los lambayecanos.

Hombre de letras y distinguida pluma, admirable caballero, alegre, campechano y zumbón son algunas de las características que bien podrían definir al hombre y poeta "cosmonsefuano" como le gustaba ser llamado a don Alfredo Delgado.

La Ciudad de las Flores, Monsefú, lo vio nacer en el mes de marzo de 1924, desde entonces su vida estuvo vinculada a la literatura y la cultura, desempeñando una encomiable labor polifacética como poeta, ensayista, dramaturgo y crítico literario. Gran educador, no sólo en las aulas escolares o universitarias, sino, a través de su obra literaria, intelectual y de su propia vida, que transmiten la vinculación del ser humano con la tierra, con la libertad y la justicia en el mundo, es decir, la equidad tan buscada y valorada actualmente.

A don Alfredo Delgado se le reconoce como uno de los más destacados representantes de la llamada Generación del 50" de la Literatura Peruana, al lado de ilustres escritores como Washington Delgado, Alberto Escobar, Pablo Guevara, entre otros. Alfredo José Delgado Bravo fue un convencido de que la autenticidad de su vida es la mejor contribución a su familia y a la sociedad, por ello alguna vez afirmó: "Si no fuera como soy, un convencido del valor del amor a la tierra que me vio nacer, a Dios, a la familia, a la justicia social y a la libertad, nada de lo hecho o logrado por mí, hubiera sido posible".

Muchas son las razones por las que tenemos que agradecerle como las generaciones de hombres y mujeres que formó con su sabiduría, obra y ejemplo de vida. Por ello, en esta hora nos mueve humanamente a elevar una plegaria en su nombre al Todopoderoso: "Dale, Señor, el descanso eterno, y brille sobre él la luz perpetua".

 

LO QUE IGNORAN LOS SUICIDAS


De tal manera esta hecha la vida
que una brizna de luz pueda matarla;
la mas leve presión encadenarla
y un aroma dejarla mal herida.


Agónica y fatal--desde nacida--
puede un dolor, no obstante, modelarla
conferirle belleza de acto y parla,
toda muerte dejando trascendida.


Mas nadie llega a tal aventuranza,
si antes no la perdido paso a paso
junto con el amor y la esperanza


Por que la vida suele, de rechazo,
unir lo fugitivo de la danza
con la lenta agonía del ocaso.

 

Alfredo José Delgado Bravo